sab 15a. Ordinario año Par (Id=485)

Antífona de Entrada

Escucha, Señor, y respóndeme; salva a tu siervo que confía en ti. Ten piedad de mí, Dios mío, pues sin cesar te invoco.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios nuestro, tú que puedes darnos un mismo querer y un mismo sentir, concédenos a todos amar lo que nos mandas y anhelar lo que nos prometes para que, en medio de las preocupaciones de esta vida, pueda encontrar nuestro corazón la felicidad verdadera.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Codician los campos y usurpan las casas

Lectura del libro del profeta Miqueas
2, 1-5

¡Ay de aquellos que planean la maldad, que traman el mal en su cama, y en cuanto es de día lo ejecutan, porque tienen el poder en su mano! Codician campos y los roban; casas, y se apoderan de ellas; oprimen al jefe de familia y a todos los suyos, al dueño y a sus bienes.
Por eso, así dice el Señor:
"También yo proyecto un mal contra esa gente, un mal del que no podrán apartar su cuello; no podrán ir más con la frente en alto, porque serán tiempos de desgracia. Aquel día les dedicarán este proverbio, y les entonarán esta lamentación: "Estamos totalmente arruinados: se reparten la heredad de mi pueblo, ¿cómo es que me la quitan? Los que nos han conquistado, se han repartido nuestros campos".
Así que no tendrás a nadie que distribuya la tierra en la asamblea del Señor".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 10, 1-2.3-4.7-8.14

Señor, no te olvides de los humildes.

¿Por qué, Señor, te mantienes alejado, y te escondes en los momentos de angustia? El malvado oprime al humilde con su orgullo, y lo atrapa en la intriga que ha tramado.
Señor, no te olvides de los humildes.

El malvado se gloría de su ambición, y el codicioso blasfema y desprecia al Señor. El malvado dice con arrogancia: "Dios no me va a pedir cuentas".
Señor, no te olvides de los humildes.

Su boca está llena de maldiciones, fraudes y engaños, en su lengua sólo hay insulto y maldad; se pone al acecho junto a los poblados, para matar a escondidas al inocente.
Señor, no te olvides de los humildes.

Pero tú ves la pena y el dolor y los tomas en tus manos: el indefenso se abandona en ti, tú eres la salvación del huérfano.
Señor, no te olvides de los humildes.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación.
Aleluya.

Evangelio

Les mandó que no lo publicaran, para que se cumplieran las palabras del profeta

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
12, 14-21

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los fariseos, al salir, se pusieron a planear el modo de acabar con Jesús. Jesús lo supo y se alejó de allí. Lo siguieron muchos y los sanó a todos, advirtiéndoles que no dijeran que había sido él. Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías:
Este es mi siervo, a quién elegí; mi amado en quien me complazco; derramaré mi espíritu sobre él, y anunciará el derecho de las naciones. No discutirá ni gritará; no se oirá en las plazas su voz. No romperá la caña resquebrajada ni apagará la mecha que apenas arde, hasta que haga triunfar la justicia. En él pondrán las naciones su esperanza.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Dios nuestro, que por medio de un sacrificio único, el de Cristo en la cruz, nos has adoptado como hijos tuyos, concede siempre a tu Iglesia el don de la unidad y de la paz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Jesús, buen samaritano

En verdad es justo darte gracias, y deber nuestro alabarte, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, en todos los momentos y circunstancias de la vida, en la salud y en la enfermedad, en el sufrimiento y en el gozo, por tu siervo, Jesús, nuestro Redentor.
Porque él, en su vida terrena, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal.
También hoy, como buen samaritano, se acerca a todo hombre que sufre en su cuerpo o en su espíritu, y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza.
Por este don de tu gracia, incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del dolor, vislumbramos la luz pascual en tu Hijo, muerto y resucitado.
Por eso,
unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a una voz el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

La tierra está llena, Señor, de dones tuyos, de ti proviene el pan y el vino que alegra el corazón humano.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Completa, Señor, en nosotros la obra redentora de tu amor y danos la fortaleza y generosidad necesarias para que podamos cumplir en todo tu santa voluntad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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